Contando cuentos chinos: ¿Has pillado a tu hijo mintiendo?

Cómo va cambiando el concepto de mentira a lo largo del desarrollo

A medida que el cerebro del niño se va desarrollando va adquiriendo distintas habilidades para pensar y razonar. La capacidad que tiene un niño para entender las consecuencias de una mentira o manipular y controlar la situación mediante la mentira está ligada a la fase del desarrollo en la que se encuentre su cerebro.

A continuación se enumeran las distintas etapas del desarrollo y el funcionamiento cognitivo en cada una de ellas:

  • Bebés y niños pequeños (0-3 años): Es muy poco frecuente que el niño mienta, aunque solo sea porque todavía está aprendiendo a comunicarse. Si falta a la verdad, lo normal es que se deba a que no ha comprendido el significado de alguna palabra o el modo en que hemos utilizado el lenguaje.
  • Niños de preescolar (3-5 años): A esta edad los niños todavía no tienen la capacidad de mentir con el propósito de engañar. En cambio, en esta fase los niños están desarrollando el pensamiento mágico, que es una de las formas que tienen de interpretar lo que están viviendo basándose en cómo perciben el mundo que les rodea o en cómo les gustaría que fuera.
  • Niños de primaria (5-10 años): Algunos niños ya empiezan a mentir a estas edades. El cerebro todavía no ha desarrollado el pensamiento abstracto y, por ese motivo, razonan ayudándose de la información que captan a través de los sentidos. Cuando un niño de primaria falta a la verdad, lo normal es que altere los hechos relativos a un episodio dado o que incluya un deseo como parte de la mentira.
  • Preadolescentes (10-13 años): Estos jóvenes ya tienen capacidad de elaborar mentiras, gracias a que su cerebro empieza a desarrollar las destrezas necesarias para el razonamiento abstracto. Elaboran sus razonamientos mezclando información que han captado a través de los sentidos con una cierta capacidad para predecir los resultados. Cuando faltan a la verdad, se suelen centrar en modificar o inventar hechos para lograr un cierto resultado o conseguir algo que desean.
  • Adolescentes – fase inicial (13-16 años): A esta edad la mayoría es capaz de manipular diversas situaciones hipotéticas y predecir cómo va a ir evolucionando cada una. Además, son capaces de elaborar falsedades complejas que están basadas en hechos, pero que luego embellecen o alteran hasta crear el mensaje que desean transmitir.
  • Adolescentes – fase final (16-19 años): El cerebro a esta edad es perfectamente capaz de evaluar información, extraer conclusiones y prever acontecimientos futuros de manera fiable. Esta capacidad les permite hacer una estimación del riesgo. Estos adolescentes tienen la capacidad de fabricar mentiras complejas que luego resulten creíbles y con las que puedan engañar u ocultar realidades objetivas.

Por supuesto, tener la capacidad de elaborar mentiras y mentir son dos cosas bien distintas. Sin embargo, los padres han de saber que los niños son capaces de reconocer las consecuencias de sus engaños. Asimismo, esta información también ayuda a los adultos saber cuánto tienen que indagar haciendo preguntas si sospechan que su hijo está faltando a la verdad.

Cómo responder cuando descubres o sospechas que tu hijo está mintiendo

  • Bebés y niños pequeños (0-3 años): Estos pequeñines no tienen todavía la capacidad de mentir. En caso de confusión, aclárale al niño lo que significa la palabra en cuestión o cuál es su uso correcto. A continuación, escribe la historia en un cuaderno para que no la olvides, porque probablemente servirá para que os echéis juntos unas buenas risas cuando pasen unos años y esté a punto de acabar el instituto.
  • Niños de preescolar (3-5 años): Estos niños suelen mezclar la realidad con una imaginación desbordante. Las historias que cuentan son un reflejo de sus deseos o de la interpretación que ellos hacen de lo que está sucediendo a su alrededor. Habla con el pequeño para averiguar realmente qué hay detrás de esa historia. Si es necesario explícale cuál es la situación real, utilizando siempre un vocabulario adecuado para su edad.
  • Niños de primaria (5-10 años): Cuando detectes una mentira pequeña, lo mejor es hablarlo con él. Exponle los hechos reales y pregúntale por qué motivos decidió alterarlos. Enséñale métodos de resolución de problemas, para que así no necesite recurrir a las mentiras. Al hacer esto, los padres le están mostrando al niño que sí que se preocupan por lo que le pasa y que quieren ayudarle a que las cosas le vayan bien.
  • Preadolescentes (10-13 años): Pedirle datos concretos e información más detallada puede ser un método útil para que los padres logren determinar si su hijo está faltando a la verdad. Si sospechas que tu hijo está mintiendo, pídele que te dé una respuesta más completa y que añada más detalles a la historia. A continuación, si queda patente que está faltando a la verdad, habla directamente con tu hijo sobre los motivos que le impulsaron a alterar la información. De este modo, los padres pueden enterarse de algún problema que el niño quizá esté teniendo en el instituto, en el barrio o incluso en casa.
  • Adolescentes – fase inicial (13-16 años): Si sospechas que está mintiendo, pídele a tu hijo adolescente que te «vuelva a contar» la historia. Puede ser útil que verifiques determinados hechos (p. ej., llamar a otros padres para comprobar que tu hijo estuvo donde afirma que estuvo) estando tu hijo delante y que escuches lo que tenga que decir al respecto. A esta edad es importante que el adolescente tenga la oportunidad de decir la verdad. Si los padres le demuestran a su hijo que se interesan por él y por sus problemas y que están dispuestos a echarle una mano, esto ayudará a que tome mejores decisiones y que diga la verdad sin necesidad de mentir primero.
  • Adolescentes – fase final (16-19 años): En esta fase de la adolescencia puede resultar más complicado detectar las mentiras debido a que los chavales tienen un mayor grado de autonomía y una mayor capacidad para planificar e improvisar sobre la marcha. Cuando faltan a la verdad, con frecuencia lo hacen para preservar su autonomía y tomar decisiones de manera independiente. Lamentablemente, su falta de experiencia en la vida puede conducirles a situaciones negativas, y desgraciadamente muchas veces los padres se acaban enterando de esa mentira cuando sucede algo negativo. Una comunicación abierta que aborde con sinceridad temas especialmente espinosos en esta última etapa de la adolescencia (p. ej., alcohol, drogas, sexo y violencia) puede resultar útil para minimizar la probabilidad que tu hijo mienta. Habla con él o sobre los temas que le resulten importantes y menciona los valores relacionados con esos asuntos. En cualquier caso, recuérdale que los padres están disponibles en todo momento para ayudarle.

Pillar a nuestros hijos mintiendo es una parte normal de su proceso de crecimiento y desarrollo. Para los padres es importante saber qué es capaz de hacer el niño a cada edad y qué motivos le pueden impulsar a decir mentiras. Además, cuando a nuestros hijos se les pilla mintiendo se pueden aprovechar esos momentos para enseñarles lecciones de vida que reflejen los valores de nuestra familia y que les encaminen hacia un mejor comportamiento.


El conocimiento es poder

¿Tu hijo suele mentir? Comparte con nosotros tu experiencia.


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