¿Es el botellón un ritual de iniciación o algo peligroso para mi hijo adolescente?

Si bien es cierto que cualquier padre está de acuerdo en que beber durante la adolescencia no es saludable, muchos otros creen que hacerlo es una especie de ritual que la mayoría de los adolescentes han de pasar en su transición a la adultez. Además, algunos creen que consumir bebidas alcohólicas durante la adolescencia no es tan dañino si se compara con otras drogas como la marihuana, el éxtasis (MDMA) o la cocaína. Si bien los efectos de las anteriores durante la adolescencia están bien documentados, una nueva investigación revela que el consumo de alcohol también presenta riesgos.

Para saber más acerca de los efectos nocivos del consumo de marihuana durante la adolescencia, échale un vistazo a mi publicación en el blog “Cómo enseñar a los adolescentes los riesgos de la marihuana cuando es legal” para entender más acerca de los efectos de esta droga en el desarrollo físico y mental.

¿Cómo afecta el consumo de alcohol en adolescentes?

Aunque el alcohol es una droga legal regulada en función de la edad, existe una gran tolerancia social hacia el consumo de alcohol en la mayoría de las culturas occidentales. Los niños y adolescentes son más vulnerables a los daños relacionados con esta sustancia. Mientras más temprano un niño comience a beber alcohol, mayor será el riesgo de desarrollar problemas de salud: corren el riesgo de sufrir daños físicos tales como intoxicación o coma etílico, desarrollar dependencia o cirrosis hepática. Además, los adolescentes que beben tienen un alto riesgo de accidentes automovilísticos y otra clase de lesiones involuntarias relacionadas con el consumo de esta droga.

Los datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud revelan que el porcentaje de consumo ocasional intenso es más alto entre los jóvenes de 15 a 19 años y es más común en Europa y América. Por consumo excesivo de alcohol se entiende el consumo de 60 gramos o más de alcohol puro por ingesta, al menos una vez al mes.

Para entender esto en perspectiva, una bebida estándar tiene 10 gramos de alcohol. Ejemplos de una bebida estándar son una lata de cerveza, un vaso pequeño de vino o un chupito de vodka. Por lo tanto, para que se considere como fuerte un episodio de alcohol, se han de consumir:

  • 6 o más cervezas, o
  • Beber una botella de vino o más, o
  • Tomar 6 o más chupitos de bebidas de alta graduación (por ejemplo, vodka, whisky, ginebra), o
  • Combinación de las anteriores que sumen un total de 60 o más gramos de alcohol.

¿A qué riesgos por consumo de alcohol debemos estar preparados si nuestro hijo hace botellón?

El consumo de alcohol en adolescentes se ha relacionado con un mayor riesgo de muerte por accidentes, suicidios y sobredosis. Los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud muestran que casi el 20% de las muertes de adolescentes en Europa, con edades comprendidas entre los 15 y los 19 años, estaban asociadas al alcohol. Las Américas se quedaron atrás con casi el 17% de las muertes de adolescentes, entre 15 y 19 años, atribuidas a esta sustancia.

Además de los riesgos ya mencionados, una nueva investigación revela que se produce un daño invisible en el desarrollo del cerebro de los adolescentes con el consumo regular y excesivo de alcohol. Estudios longitudinales han demostrado que los adolescentes que comienzan a beber alrededor de los 12 años y continúan haciéndolo a lo largo de su adolescencia en niveles altos muestran patrones de crecimiento anormales en sus cerebros. Esto significa que el consumo de alcohol durante la adolescencia afecta la forma en que el cerebro crece y se desarrolla.

El estudio expuso que el consumo de esta droga afecta la velocidad y la formación de las estructuras físicas del cerebro durante la adolescencia. Específicamente, había una diferencia en la cantidad y el porcentaje del desarrollo de la materia gris y blanca del cerebro entre los adolescentes que realizaban bajo o nulo consumo de alcohol y aquellos que consumían altas cantidades. Para comprender mejor lo que esto significa, y usando una explicación muy simple, la materia gris es importante en el procesamiento de la información, y la materia blanca es responsable de la comunicación en todo el cuerpo. Por lo tanto, cualquier variación en el desarrollo puede influir tanto en el procesamiento como en la comunicación entre el cerebro y el resto del organismo.

Esta información es crucial, ya que pone de manifiesto que incluso cuando los adolescentes se protegen de algunos de los riesgos potencialmente mortales, como evitar conducir vehículos de motor, aún pueden producirse daños internos e irreversibles en sus cuerpos. La adolescencia es un momento en el que la mente y el cuerpo se desarrollan en profundidad y a toda velocidad. Y esta investigación parece indicar que el alcohol puede tener un efecto determinante en ese desarrollo, específicamente en lo que respecta al cerebro.

El conocimiento sobre los riesgos físicos externos y los posibles riesgos internos del consumo de alcohol puede ser útil para que como padres seamos proactivos y hablemos con nuestros hijos sobre los peligros del alcohol. Un buen momento para tocar este tema es antes de que puedan beber, generalmente entre los 8 y los 10 años de edad. Una buena estrategia para abordarlo la situación es desde una perspectiva de brindar información, para ayudar a nuestros hijos a tomar las mejores decisiones, entre las cuales se encuentra el no beber alcohol mientras sus mentes y cuerpos se desarrollan.

Aunque el alcohol sea una droga legal y esté regulada por restricciones de edad, muchos padres creen que el consumo de esta droga durante la adolescencia es normal. Los padres pueden ayudar a proteger a sus hijos de los efectos nocivos de la misma siendo proactivos y manteniendo una comunicación fluida con ellos antes y durante la adolescencia.

¿Qué medidas extra crees que podemos tomar como padres para educar a nuestros hijos en cuanto a los riesgos y consecuencias de consumir alcohol? Cuéntanoslo en la sección de comentarios de la parte inferior.


Fuentes:

Centers for Disease Control. (2016). Underage Drinking. Centers for Disease Control and Prevention. Retrieved March 14, 2018 from: https://www.cdc.gov/alcohol/fact-sheets/underage-drinking.htm

Pfefferbaum A., Dongjin, K., Brumback, y col. (2017). Trayectorias de desarrollo cerebral alteradas en adolescentes después de iniciar el consumo de alcohol. American Journal of Psychiatry [Epub ahead of print], doi: 10.1176 / appi.ajp.2017.17040469.

Organización Mundial de la Salud. (2014). Informe de estado global sobre alcohol y salud. Datos de Catalogación en la Publicación de la Biblioteca de la OMS, Ginebra: Switerland. ISBN: 978 92 4 156475 5

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