{"id":4428,"date":"2020-08-07T11:56:28","date_gmt":"2020-08-07T09:56:28","guid":{"rendered":"https:\/\/proactiveparenting.com\/?p=4428"},"modified":"2020-08-07T11:56:29","modified_gmt":"2020-08-07T09:56:29","slug":"ayuda-a-los-adolescentes-a-sopesar-los-riesgos-y-beneficios-de-interactuar-online","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/proactiveparenting.com\/es\/ayuda-a-los-adolescentes-a-sopesar-los-riesgos-y-beneficios-de-interactuar-online\/","title":{"rendered":"Ayuda a los adolescentes a sopesar los riesgos y beneficios de interactuar online"},"content":{"rendered":"<p><em>Juan mira a sus dos hijas preadolescentes, que se hacen selfis sin parar. No acaba de entender por qu\u00e9 ponen caras raras delante de la c\u00e1mara y se hacen la misma foto una y otra vez. Cuando les pregunta qu\u00e9 hacen, las ni\u00f1as resoplan de impaciencia y dicen: \u201cEstamos \u201cesnapeando\u201d con las amigas!\u201d Juan se imagina que eso de \u201cesnapear\u201d tiene que ver con las fotos, pero le preocupa que subir tantas im\u00e1genes a internet pueda estar poniendo a las ni\u00f1as en riesgo. <\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>Pr\u00e1cticamente todos los ni\u00f1os y adolescentes con acceso a un ordenador, tableta o tel\u00e9fono m\u00f3vil se conectan al ciberespacio a diario. La mayor parte del tiempo usan internet para enviar mensajes (87%), navegar en redes sociales (como Snapchat, Instagram, etc.) (83%), enviar y recibir correos electr\u00f3nicos (77%), usar mensajer\u00eda instant\u00e1nea tipo WhatsApp  (63%), hablar por video-conferencia (59%), jugar online de forma individual o en foros multijugador (45%), visitar mundos virtuales (como Minecraft) (35%), escribir en blogs (28%) y tuitear (27%).<\/p>\n<p>Generalmente, hay una enorme diferencia entre lo que creemos que hacen nuestros hijos cuando se conectan a internet, y lo que realmente hacen. Como padres, tendemos a subestimar gravemente el tiempo que los ni\u00f1os pasan conectados. Tampoco somos capaces de explicar en detalle a qu\u00e9 actividades dedican su tiempo en internet. La raz\u00f3n es que normalmente no conocemos las aplicaciones que est\u00e1n usando, porque cambian muy r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>En el momento de redactar este art\u00edculo, las aplicaciones m\u00e1s populares entre los ni\u00f1os y adolescentes son:<\/p>\n<p>Aplicaciones de mensajer\u00eda instant\u00e1nea:<\/p>\n<ul>\n<li><strong>WhatsApp<\/strong> permite al usuario enviar texto, audio, video, gr\u00e1ficos y fotos a una o m\u00e1s personas simult\u00e1neamente, sin l\u00edmite de mensajes ni de receptores. Los adolescentes han visto el mundo abierto con esta plataforma, sobre todo cuando los padres les limitan los mensajes de texto cl\u00e1sicos (SMS) a trav\u00e9s del m\u00f3vil. Adem\u00e1s, este flujo de mensajes no deja rastro en la factura del tel\u00e9fono a final de mes. Por ello, en WhatsApp los adolescentes pueden tener una segunda vida que sus padres no pueden monitorizar.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Aplicaciones temporales<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Snapchat<\/strong> es una aplicaci\u00f3n que env\u00eda fotos o micro videos de hasta 10 segundos, los cuales pueden ser modificados con filtros est\u00e1ticos o din\u00e1micos. Es seguramente una de las <em>apps<\/em> m\u00e1s popular entre los adolescentes, porque se supone que los mensajes desaparecen despu\u00e9s de ser vistos. Sin embargo, este puede no ser el caso, si alguien captura las im\u00e1genes y las guarda o las difunde. Esta caracter\u00edstica de la temporalidad, sin embargo, produce una sensaci\u00f3n de falsa seguridad, y los chicos y chicas tienden a enviar <em>snaps<\/em> (\u201cinstant\u00e1neas\u201d) que probablemente no compartir\u00edan si supieran que van a permanecer en el tiempo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Aplicaciones de Microblogging<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Instagram <\/strong>crea un \u00e1lbum de fotos digital que los dem\u00e1s usuarios pueden comentar y apoyar con un \u201c<em>me gusta<\/em>\u201d, haciendo clic en un icono con forma de coraz\u00f3n. La plataforma se ha convertido en un inmenso concurso de popularidad, usado masivamente, sobre todo por las ni\u00f1as, porque les proporciona validaci\u00f3n social. Aficionarse a Instagram, se tenga la edad que se tenga, es como volver al instituto, pero a nivel global y p\u00fablico.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>Aplicaciones para compartir videos<\/p>\n<ul>\n<li><strong>TikTok<\/strong> permite a los usuarios crear videos de entre 3 y 60 segundos, que se repiten en bucle. Esos videos pueden ser vistos desde la web de TikTok, o se suben autom\u00e1ticamente a Instagram o YouTube. A menudo, esos clips contienen im\u00e1genes explicitas o inapropiadas para ni\u00f1os. Sin embargo, esta herramienta se ha hecho inmensamente popular entre los m\u00e1s j\u00f3venes por influencia de los programas de televisi\u00f3n que muestran y comentan videos caseros que se hacen virales. De mismo modo, hay chavales que se graban (o graban a otros) haciendo cualquier cosa, bien o mal, aunque resulten pat\u00e9ticos o rid\u00edculos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Como decimos a menudo, estas aplicaciones no son buenas ni malas por s\u00ed mismas, sino que todo depende del uso que se haga de ellas. Lo cierto es que, por desgracia, es casi inevitable que nuestros hijos acaben teniendo alguna incidencia o mala experiencia usando estas <em>apps<\/em>, porque carecen de la experiencia de vida, el conocimiento y la capacidad de juicio de los adultos, lo que les sit\u00faa en una posici\u00f3n de riesgo ante situaciones que no controlan.<\/p>\n<p>Buscando el equilibrio entre beneficios y riesgos, hay una serie de temas que podemos comentar con nuestros hijos para ayudarles a navegar seguros por la red:<\/p>\n<p>Acoso (<em>bullying<\/em>)<\/p>\n<ul>\n<li>El acoso ha cambiado con las redes sociales.\n<ul>\n<li>Las agresiones se hacen permanentes. Cuando alguien es acosado, un espectador o el mismo agresor pueden grabar el episodio, subirlo a redes y compartirlo a trav\u00e9s de varias plataformas, de manera que un n\u00famero ilimitado de personas puede verlo y hacer comentarios. Esto crea una cascada de humillaci\u00f3n, maldad y agresi\u00f3n continuada sin consecuencias para el agresor y con efectos devastadores para la v\u00edctima que, adem\u00e1s, tiene que revivir el episodio innumerables veces, sin esperanza de que la pesadilla termine.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>El ciberacoso (<em>cyberbullying<\/em>) puede estar encubierto.\n<ul>\n<li>A menudo, en las redes sociales se comparten comentario cr\u00edticos, ofensivos o hirientes, bulos y rumores sin que la v\u00edctima lo sepa. Para cuando \u00e9sta se entera, los mensajes ya se han extendido por la red y es imposible borrarlos, desmentirlos o defenderse del impacto. Al mismo tiempo, el agresor no es consciente de la repercusi\u00f3n y las consecuencias de su ataque, por lo que tampoco ver\u00e1 una raz\u00f3n para pensarse dos veces lo que hace cuando lance otros mensajes en el futuro.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Para intentar reducir el ciberacoso, debemos ense\u00f1ar a nuestros hijos a comportarse de la misma manera en internet que en persona. Si hay algo que no dir\u00edan a alguien cara a cara, no deben tampoco decirlo a trav\u00e9s de las redes. Los chicos y chicas se sienten empoderados cuando est\u00e1n protegidos tras una pantalla y atacan con rabia a otros porque no temen las consecuencias inmediatas que tendr\u00edan sus palabras si fueran dichas \u201ca la cara\u201d.  Nosotros, como progenitores, debemos esforzarnos en ense\u00f1ar valores que les sirvan para reflexionar, evaluar c\u00f3mo se sienten, pensar como se sentir\u00e1 la otra persona si recibe el mensaje que est\u00e1n planeando enviar, y considerar otras opciones antes de lanzarse al ataque. Este proceso, no obstante, es una capacidad aprendida, que necesita tiempo para desarrollarse y que s\u00f3lo adquirir\u00e1n si les orientamos correctamente.<\/p>\n<p>Redes sociales y depresi\u00f3n<\/p>\n<p>Algunos ni\u00f1os y adolescentes pueden desarrollar s\u00edntomas de depresi\u00f3n si pasan demasiado tiempo navegando por redes sociales. Este trastorno se asocia a la frustraci\u00f3n generada por la percepci\u00f3n de no ser popular en las redes, porque no se consiguen suficientes <em>likes<\/em> (\u201c<em>me gusta<\/em>\u201d) a nuestras publicaciones o <em>followers<\/em> (seguidores de nuestro perfil). El egocentrismo propio de la adolescencia lleva a los chicos y chicas a comparar su realidad con la vida &#8212; edulcorada y supuestamente perfecta&#8211; que los dem\u00e1s muestran en sus redes. Se trata de una reacci\u00f3n comprensible, ya que los adolescentes miran a sus iguales buscando confirmaci\u00f3n y reafirmaci\u00f3n en la b\u00fasqueda de ellos mismos y de su lugar en el mundo. El problema es que tener tanta informaci\u00f3n sobre los dem\u00e1s, y tan sesgada, puede provocar que nuestros hijos crean que no dan la talla cuando se comparan con otros.<\/p>\n<p>Nuestro trabajo como padres es mostrar a nuestros hijos la falsa realidad que describen las redes. Debemos hacer que se den cuenta de que esa foto tan glamurosa seguramente se ha conseguido tras 100 selfis de prueba y unas cuantas horas aplicando filtros de imagen para que parezca \u201cnatural\u201d. Tambi\u00e9n debemos explicar que nuestra val\u00eda y nuestra autoestima no se construyen con lo que la gente piensa de nosotros, sino con lo que pensamos de nosotros mismos. Si hacemos aquello que nos proponemos, lo mejor que sepamos y poniendo en ello el 100% de nuestra capacidad, y al final estamos orgullosos de lo que hemos hecho o hemos intentado, entonces habremos conseguido nuestro objetivo. Por otra parte, no podemos esperar que todo el mundo virtual conteste cada vez que lanzamos un mensaje en redes. Si conseguimos trasmitir esta lecci\u00f3n, nuestros hijos e hijas podr\u00e1n invertir m\u00e1s tiempo y energ\u00eda en actividades perdurables, en lugar de perseguir sue\u00f1os imposibles que no son m\u00e1s que espejismos.<\/p>\n<p>Huella digital<\/p>\n<p>Muchos ni\u00f1os y adolescentes no son conscientes, o no son capaces de asumir en toda su dimensi\u00f3n, el hecho de que todo lo que suben a internet, las p\u00e1ginas que visitan, los productos que compran, los videos que ven y comparten y, en general, toda su actividad online, deja una marca permanente. Pr\u00e1cticamente todos los sitios de internet usan <em>cookies<\/em> para rastrear las preferencias de los usuarios y as\u00ed dirigir campa\u00f1as de m\u00e1rquetin o la publicidad que luego ven los usuarios. El peligro est\u00e1 en que los j\u00f3venes pueden atraer la atenci\u00f3n de vendedores que introduzcan productos o servicios inapropiados en sus p\u00e1ginas favoritas.<\/p>\n<p>Otro problema de la permanencia es que algunos mensajes que se suben a las redes hoy pueden conllevar consecuencias indeseadas en el futuro, a la hora de, por ejemplo, buscar trabajo u obtener una beca. En los procesos de selecci\u00f3n de personal, muchas empresas rastrean los perfiles de los candidatos, del mismo modo que universidades e instituciones pueden hacer lo propio cuando se trata de conceder ayudas, aprobar proyectos, etc.  En esos casos, fotos rid\u00edculas o inapropiadas, opiniones m\u00e1s o menos radicales, memes o chistes de mal gusto, o simplemente comentarios que en el momento parec\u00edan oportunos pero que dejan de serlo con el tiempo, pueden un d\u00eda regresar del pasado para influir negativamente en el futuro de los autores.<\/p>\n<p>Para evitar problemas futuros, es importante ense\u00f1ar a nuestros hijos que todo lo que suben a internet es potencialmente p\u00fablico y permanente. Un truco sencillo que ayuda a reducir riesgos es que, antes de subir un mensaje o imagen a las redes, se hagan la siguiente pregunta: \u201c\u00bfQuiero que esto lo vea todo el mundo?\u201d Si la respuesta es \u201cno, no me gustar\u00eda que esto lo viera mi abuela, o el director del colegio,\u201d entonces es mejor no subirlo. Deben saber que sus \u201cyo\u201d futuros les agradecer\u00e1n ese momento de reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Como con todo, los adolescentes necesitan nuestra ayuda y consejo para orientarse tanto en el mundo real como en el virtual. Si somos proactivos y les ayudamos a comprender las posibles consecuencias de sus actos antes de que surja un problema, habremos dado con la mejor manera de mantener a nuestros chicos y chicas seguros, cuando est\u00e9n conectados a las redes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan mira a sus dos hijas preadolescentes, que se hacen selfis sin parar. 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